martes, 30 de agosto de 2016

Prensa | LA CIUDAD | OPOSICIÓN VECINAL | A diez años de la protesta para limitar la altura en las obras, ahora las quejas son por un complejo en una zona ya saturada


CLARIN.COM | OPOSICIÓN VECINAL | EN CABALLITO NO QUIEREN TORRES | BUSCAN CONSTRUIR SEIS EDIFICIOS, COCHERAS Y LOCALES. ES EN EL PREDIO DEL COLEGIO SANTA ROSA, QUE CERRÓ SUS PUERTAS HACE 4 AÑOS.

La Ciudad | Mercado Inmobiliario | Parte De La Escuela Santa Rosa Tiene Protección Patrimonial
Otra vez en Caballito: quieren hacer edificios donde había un colegio y se oponen los vecinos
Mercado inmobiliario. A diez años de la protesta que consiguió una ley para limitar la altura en las obras, ahora las quejas son por un complejo en una zona ya saturada.
Pablo Novillo - pnovillo@clarin.com
  Una década después, la misma polémica. La construcción de un complejo de seis edificios y comercios en el corazón de Caballito despertó el rechazo de varios vecinos, muchos de los cuales hace diez años encabezaron la resistencia a la construcción de torres que motivó la sanción de leyes para regular la edificación en varios barrios de la ciudad.
  El desarrollo inmobiliario se realizará en el pasaje San Ireneo y Rosario, en el predio donde funcionaba el colegio Santa Rosa, que cerró hace cinco años. Según explicaron los dueños del terreno y la constructora Mecsa en una reunión con vecinos celebrada semanas atrás, la idea es hacer seis edificios de entre 8 y 13 pisos, que sumarán 124 departamentos. También construirán 124 cocheras y locales comerciales. El sector del colegio que queda sobre Rosario, que cuenta con protección porque es un edificio histórico, será preservado y reconvertido en un centro cultural o un espacio similar. Sin embargo, el legislador de Bien Común, Gustavo Vera, sostiene que todo el predio tiene protección patrimonial y presentó un pedido de informes el poder Ejecutivo.
  Estas construcciones se harán en un lugar donde desde hace años ya hay edificación en altura. Por eso, el caso es distinto a lo que pasaba años atrás, cuando las torres empezaron a invadir zonas de casas bajas.
  Pero para muchos vecinos, este proyecto inmobiliario es una mala noticia. Es que afirman que el barrio ya está muy densamente poblado, y que eso se nota por ejemplo en lo caótico que resulta el tránsito. Agregar más edificios, aseguran, sólo agravaría esa situación, porque el pasaje San Ireneo está muy cerca del centro comercial de Caballito, el flujo de gente es permanente. Además, comentan que la calle Rosario suele ser estar congestionada, porque por ella circulan muchas líneas de colectivos.

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Liliana Cometta, vecina del edificio de San Ireneo 147, afirmó: "Hice tasar mi departamento para mudarme si meten las torres. Va a ser espantoso. Me gusta la tranquilidad, por eso vivo acá". En tanto, Alicia Liberatore, que vive en el mismo edificio, agregó: "Si hacen las torres, el pasaje no tendría la tranquilidad de siempre. Nos taparía toda la visión. Estaría bueno que armen un centro cultural o un espacio para la recreación, como una plaza".

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"No se puede aceptar que se sigan construyendo grandes edificios para comercio y viviendas en este lugar. Algún criterio urbanístico no mercantilista debería primar", aseguraron en la asociación vecinal SOS Caballito. Esta organización tiene toda una historia: surgieron en 2006, para protestar contra la edificación de dos torres en Felipe y Vallese y Colpayo. Luego siguieron oponiéndose a otros emprendimientos, con el argumento de que se estaban haciendo edificios en altura en un barrio de casas bajas, lo que perjudicaba el tránsito y, principalmente, la provisión de servicios públicos.
Además de lograr amparos judiciales para frenar obras, la movida se hizo tan fuerte que se repitió en Las Cañitas, La Imprenta y otros barrios donde la gente también se opuso a la construcción sin límites.
  El tema se convirtió en una discusión política de primer orden, al punto tal que el entonces jefe de Gobierno, Jorge Telerman, suspendió los permisos de obra en seis barrios, incluido Caballito, y luego ordenó que las futuras edificaciones contaran con un certificado de las empresas de servicios públicos que garantizara que no se iba a afectar la prestación de luz, gas, agua corriente y cloacas.
  Por la presión vecinal, la Legislatura porteña también se tuvo que involucrar. Además de hacer que el certificado de las empresas de servicios se convirtiera en obligatorio para toda la Ciudad, sancionaron una ley por la que le pusieron un límite de altura a las edificaciones en 80 manzanas de Caballito. Esa norma luego se replicó para otros barrios.

Comentarios nota: 
... debiera ocurrir que los edificios no se construyen si los vecinos no quieren y tienen fundamentos sus reclamos. Por lo menos, eso ocurriría en una verdadera democracia

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